Dentro de este mundillo llaman la atención las igualas, o convenios que los vecinos hacían con el carpintero, el herero, el barbero y hasta el cura. Estos convenios consistían en dar una cantidad de trigo anualmente al titular del oficio y éste le presta sus servicios en ese periodo de tiempo. Así el carpintero recibía un fanega de trigo por yunta o pareja de mulos y correspondía con los arreglos del arado romano (orejeras , cama, dental, rabera, etc.). El herrero, por la misma cantidad de trigo por yunta, se comprometía a sacar punta a las rejas de todos los arados. La tasa para el barbero era de un celemín por cortar el pelo y media fanega por rasurar la barba y cortar el pelo todo un año. Al cura se le compensaba con una fanega por nombre, para que rezara cada domingo, al final de misa un Padrenuestro y un Avemaría por el eterno descanso de las almas de los difuntos fallecidos en el año en curso, aunque la costumbre era dejar los nombres en la lista cinco más años. A los pastores también se le pagaba en especie. Se les ajustaba en San Pedro y se les remuneraba con trigo y vino. |
| Delfín Cerezo |
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